No
puedo estar más de acuerdo con la frase de ayer “hay que ponerle amor a todo lo
que hacemos”. La mayoría de las veces hacemos las cosas por inercia, porque nos
vienen así, y nunca nos paramos a pensar en qué momento hemos dejado de hacer
lo que realmente queríamos.
Cuando
todo va bien, ganamos dinero, tenemos trabajo y un futuro aparentemente estable
todo nos parece bien y no lo hacemos con amor, simplemente lo hacemos porque
nos toca o porque nos da de comer (que no es poco hoy en día), el problema
llega cuando eso no funciona y te encuentras en tu casa con una situación
jodida y con una profesión a la que no le pones amor porque no te gusta.
Hay que
hacer las cosas con amor pero eso solo es posible cuando haces algo que te
llena y el ejemplo es el poco amor con el que algunos de mis compañeros hacen
las cosas, hace tiempo que me fijo en eso y me doy cuenta de que seguramente yo
era así hace 7 años y no me daba cuenta, espero que no sea tarde para mí.
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